PROCESAMIENTO AUDITIVO:
PIEZA CLAVE EN LOS DEFICITS DE ATENCION Y EL DESARROLLO DEL LENGUAJE
La mayoría de la información que recibe una persona se realiza mediante formas verbales que son interpretadas por el canal auditivo. Los seres humanos oyen cuando la energía, que reconocen como sonido, se desplaza a través del oído y se transforma en información eléctrica para ser interpretada por el cerebro. En este proceso la persona discrimina, organiza y combina información que será archivada y evocada en el momento oportuno.
La posibilidad para codificar la información auditiva es un mecanismo que se denomina Procesamiento Auditivo Central – PCA- (o CAP por sus siglas en inglés).
Nos referimos a estas habilidades de escucha como la capacidad para codificar la información auditiva permitiendo al niño atender, discriminar e identificar señales acústicas, que trasmitidas a través del sistema nervioso central permite filtrar, escoger y combinar información.
Muy tempranamente, un bebé puede localizar la fuente de un sonido y esa posibilidad está dada por la comparación entre el tiempo que tarda en llegar el estímulo sonoro y la intensidad del sonido para los dos oídos. Esta localización se produce como resultado del análisis de la información en niveles superiores en la corteza cerebral. Por lo tanto, aunque parece una actividad sencilla, verificar que un bebé localice la fuente sonora refleja el funcionamiento de su sistema auditivo.
La complejidad del sistema auditivo empieza en la simple recepción del sonido pero cuando éste alcanza niveles superiores en la corteza cerebral, ya no sólo se trata de la localización de la fuente sino de ajustar cambios en la secuencia temporal de sonidos para dar paso a las primeras palabras, el lenguaje y los procesos cognitivos.
Tenga en cuenta que, aunque su hijo posea audición normal, puede presentar problemas con el PAC y esto puede traer serias consecuencia en el desarrollo de su lenguaje. Identificar este tipo de problemática puede llevarse un tiempo muy valioso que podría invertirse en atención especializada a cargo de un equipo profesional. A continuación detallaremos algunas señales de alerta que nos pueden informar sobre estas dificultades.
• Historial con infecciones de oído frecuentes.
• Baja resistencia al multiestímulo o hipersensibilidad. (Se desestabilizan y llora ante ambientes ruidosos).
•No miran a los ojos de quien les habla, se muestran evasivos y desatentos en la comunicación.
•Dificultad para sostener atención.
•Retraso en la adquisición del lenguaje o expresión oral poco clara.
•Dificultad para recordar y evocar la información presentada por vía oral.
•Imposibilidad para ejecutar instrucciones complejas.
•Se demora más tiempo del necesario para procesar la información y responder oportunamente.
•El rendimiento académico puede estar por debajo del esperado.
•Problemas de comportamiento, son bastante irritables.
•Alteraciones con la escritura y la lectura, comprensión, deletreo y vocabulario.
•Dificultad para la adquisición del segundo idioma.
NOTA EDITORIAL
Una vía de acceso importante para generar adecuados procesos atencionales es la “escucha”, sólo a través de esta ruta se puede anclar a un niño en la magia comunicativa, tan indispensable para el desarrollo del pensamiento y de aprendizajes superiores.
El sistema de crianza actual, nos está planteando grandes desventajas para su afianzamiento.
Ahora, los niños permanecen más tiempo sólos, sus cuidadores son menos comprometidos y más efímeros. Por lo general, los niños están expuestos a juegos en televisión, muy pobres en contenidos verbales pero muy ricos en contrastes visuales.
Debemos estar alerta a estas situaciones para evitar estos malos hábitos que impiden enfocar, filtrar, organizar, codificar y evocar la información.
TOME NOTA
La voz de la madre es indispensable para que el bebé se conecte auditivamente con su medio. Háblele, pero hágalo utilizando variaciones en la entonación, intensidad, tono, timbre y duración de la voz.. Evite la “media lengua”.
Si observa a su hijo silencioso o si presenta alguna dificultad para entenderle, preste atención especializada inmediata, de manera que pueda construir oportunamente las diferentes etapas evolutivas con sonidos puros y del lenguaje.
¡Importante!. Acompañe a su hijo cuando ve T.V o juega videos, de manera que usted pueda preguntarle frecuentemente sobre el vocabulario, la interpretación de escenas y el seguimiento de las secuencias. (Estos niños generalmente de deslumbran por el estímulo visual, neutralizando totalmente la interpretación de lo escuchado).
Hable lentamente y con claridad para que le permita retener y procesar la información.
Apoye el discurso con ilustraciones y dé al niño un tiempo prudente para la ejecución.
Motívelo para que establezca contacto visual con el interlocutor.
Las estrategias de remediación están dirigidas a entrenar las habilidades de discriminación, memoria, atención, análisis / síntesis, localización, secuenciación e integración auditivo-vocal, algunas de estas estrategias son:
Discriminación o diferenciación de sonidos lingüísticos y no lingüísticos, similares, diferentes, con y sin significado.
Actividades de memoria y secuencia auditiva: recordar imágenes auditivas, secuencias de números y patrones tonales y rítmicos.
Atención y separación figura-fondo: Enséñele a identificar sonidos específicos a pesar de escuchar otros sonidos de fondo. Esto le permite seleccionar los estímulos relevantes de los que no lo son y favorece el mantenimiento de la atención.
Análisis auditivo: Rquiere separar componentes del habla como palabras en sílabas o fonemas.
Síntesis auditivo: Consiste en identificar fonemas en sílabas y sílabas en palabras.
Localización: Se refiere a determinar la dirección del origen del sonido y requiere la participación de ambos oídos.
Imagen auditiva o integración auditiva-visual: Es la asociación de sonidos con una representación gráfica y producciones orales con símbolos impresos.
Que un bebé es capaz de percibir sonidos desde la tercera semana de gestación, pues desde ese momento la cóclea, órgano interno de la audición, ya se empieza a desarrollar.
Que nuestro cerebro es el principal protagonista en las habilidades de escucha. Los sonidos que envía el sistema auditivo son interpretados por las áreas primarias y secundarias de asociación, ubicadas en la corteza cerebral. Las primarias se encargan de discriminar sonidos simples, débiles o intensos. Mientras que las áreas secundarias pueden discriminar palabras y darle significado. Ninguna de estas dos áreas funciona de forma independiente, cada una aporta información indipensable para todos los mensajes que son interpretados.
Aunque las infecciones de oido medio pueden superarse con medicación, su presentación frecuente afecta la percepción clara de los sonidos. El cerebro no responde de la misma forma ante estos cuando la infección ha desaparecido y por lo tanto la información que procesa es inadecuada.